Los dientes que explotaban

Hacia principios del siglo XIX se recoge el caso de un reverendo de Pennsylvania que sufría grandes dolores de muelas y que fue registrado por el dentista W. H. Atkinson, vecino del pobre reverendo. El caso informa que el dolor sufrido, soportado durante meses, llevó al afectado a realizar todo tipo de rituales según las creencias del momento a ver si algo le aliviaba, pero no fue así. Hasta que, al borde de la locura, y estando en su casa, mientras sufría el dolor, un estruendo como el ruido del disparo de una pistola alertó a los residentes que al acudir a su estudio encontraron al pobre hombre con la boca ensangrentada. Al parecer el diente le había explotado, aliviando instantáneamente su dolor.

Este no sería el único caso reportado en la época y por el mismo Atkinson, quien una década después informaría de una nueva explosión en una joven paciente. Y un tercer caso un poco más tarde, recopilado también por el mismo especialista pero esta vez a través de un compañero suyo, el dentista J. Phelps Hibler.

Si bien los expertos de hoy en día ponen en duda, en algunos casos, estos testimonios, en otros se señala a los productos químicos utilizados en las amalgamas de los empastes de la época como los posibles causantes. Podría haber ocurrido que algún determinado componente químico o una determinada combinación de ellos, al quedar atrapado en una cavidad cerrada pudiera generar gases que, con los cambios de temperatura, provocasen una expansión de la muela, con el consecuente dolor insoportable, hasta que se producía la rotura y la fuga del gas ocasionara la explosión.

Casos modernos por causas externas

Ya en la época moderna sí se registran de vez en cuando casos de explosiones en la boca que causa la pérdida de dientes, motivados siempre por causas externas y la imprudencia. Desde petardos que algún incauto decidió explotar agarrándolo por un extremo con los dientes hasta un espectacular caso producido en México en el que un cigarrillo electrónico le explotó a su dueño mientras hacía uso del mismo, provocándole graves daños en la dentadura y la cara, no solo por la onda expansiva sino por quemaduras.

Son habituales en la consulta de nuestra clínica dental en San Cristóbal de La Laguna también casos de personas que deciden utilizar sus dientes a modo de herramienta para sacar corchos o tapas, apretar o aflojar una tuerca o tornillo, doblar algún objeto metálico y un largo etcétera de imprudencias que no en pocas ocasiones producen, como mínimo, la rotura de todo o una parte de alguno o de varios de nuestros preciados y necesarios dientes. Y de una manera brusca y muy dolorosa, por cierto.

Tu dentadura, tu tesoro

Lo decimos constantemente, la dentadura es, junto con las manos, posiblemente, la herramienta más importante y compleja del cuerpo humano, a través de la que se inicia el proceso de masticación previo a la digestión y asimilación de los nutrientes que nos mantienen vivos.

Sin una dentadura sana y fuerte todo el proceso se ve afectado incidiendo negativamente en toda nuestra salud, perjudicando a otros sistemas del organismo, como el cardiovascular, hasta, incluso, la percepción negativa de nosotros mismos (la causada por unos dientes feos).

Tu dentadura no es para jugar a ser valientes, no está pensada para demostrar fuerza cargando peso, no es un abrelatas ni un sacacorchos, ni una llave inglesa. Recuérdalo la próxima vez que se te pase una idea así por la cabeza.

 

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